top of page

Macá tobiano: Cada individuo cuenta

  • 27 abr 2025
  • 3 min de lectura

1974 – 2025: a 51 años de su descubrimiento


La historia de la ciencia está llena de “casualidades” significativas que, como fichas de dominó, llevan consecutivamente a un descubrimiento o a un nuevo paso en la comprensión del mundo en que vivimos.


Hace 51 años, el “descubrimiento” del Macá tobiano (Podiceps gallardoi), el 27 de abril de 1974, podría inscribirse en esa línea de acontecimientos, los que habitualmente son precedidos por intensas investigaciones y búsquedas.


El reconocido naturalista Mauricio Rumboll realizó ese año un viaje de investigación e iniciación con su aprendiz, Eduardo Shaw, partiendo desde Buenos Aires hacia el sur para tomar luego las rutas costeras patagónicas hasta llegar a Cabo Vírgenes en busca de cauquenes.


Posteriormente, en proximidades del glaciar Perito Moreno, en la laguna Los Escarchados, Shaw cazó lo que creyó un Macá para realizar su primera piel de estudio, que a posteriori Rumboll catalogó como una nueva especie de ave zambullidora para la ciencia, ya conocida seguramente por indios y criollos, que denominó Macá tobiano.



Por primera vez, los que recorran este invierno la costanera de Río Gallegos podrán observar los Macá tobianos en el estuario desde un binocular fijo instalado allí.


Desde 2009, la Asociación Ambiente Sur ha tomado la posta de las organizaciones que investigaron y emprendieron las primeras medidas de conservación para proteger al Macá tobiano, una especie endémica de Santa Cruz, ya que sólo habita en la Provincia.


En forma permanente, desde la ONG se realizan en las localidades de cercanía donde inverna o pasa el verano durante la temporada reproductiva, acciones de sensibilización ambiental como talleres con diversos sectores de la comunidad, en escuelas, funciones de teatro ambiental para niños con la temática de la especie, campañas para dar a conocer sus características y amenazas, entre las principales.


Durante este año, continúan estas acciones en las localidades costeras de Río Gallegos y Puerto Santa Cruz, en cuyos estuarios -además del estuario del río Coyle- el “tobiano” pasa el invierno.


Asimismo, en febrero de este año, Ambiente Sur inauguró en la costanera de Río Gallegos y de Puerto Santa Cruz dos potentes binoculares fijos en cada sitio, desde los cuales pobladores y visitantes podrán observar este invierno Macá tobianos por primera vez, considerando que en esta temporada de otoño ya están llegando a los estuarios. ¡Una oportunidad imperdible para observar a esta especie única en el mundo! 


En Río Gallegos, una escultura del Macá tobiano construida por el escultor local Matías Molina, señala el punto desde donde los paseantes curiosos pueden hacer las observaciones. En oportunidad de la inauguración, Molina reconoció que al comenzar su investigación plástica no sabía que el Macá tobiano estaba en peligro de extinción, lo que lo motivó aún más para continuar con su aporte a la sensibilización sobre la especie.


Sobre la escultura del Macá tobiano, Mauro Ricci, agente de conservación de Ambiente Sur, recordó sus impresiones cuando vio por primera vez la escultura: “mientras iba llegando por la calle Orkeke la veía a lo lejos y noté que era tal cual es el ave, como tantas veces lo he fotografiado: la silueta, la frente blanca que permite diferenciarlo de los otros macaes, y pequeño, como se observa a la distancia en el estuario durante los censos”.


El Macá tobiano fue descubierto hace 51 años por Mauricio Rumboll en la Provincia de Santa Cruz y ya se encuentra en los estuarios santacruceños para invernar.


Cada individuo cuenta 

El trabajo por el Macá tobiano comprende además censos invernales simultáneos en los tres estuarios atlánticos santacruceños en temporada invernal, con el fin de determinar año a año su población, estudiar la especie y sus movimientos migratorios para comprender en profundidad sus características y ciclo vital y planificar acciones que permitan evitar su extinción.


El trabajo que realizan los agentes de conservación de Ambiente Sur junto a otras organizaciones es de una gran exigencia dadas las condiciones climáticas invernales del territorio. El entrenamiento de la mirada es fundamental para descubrirlos ya que son aves muy pequeñas y compactas, de apenas 28 cm, viven en el agua de los estuarios alejadas de la costa, se zambullen para comer y cuando hay viento o movimientos de marea es aún más dificultoso avistarlos. 


Este ave zambullidora y migradora patagónica se encuentra en peligro crítico de extinción y, por lo mismo, cualquier pequeña modificación en su hábitat puede provocar su desaparición. Los zambullidores son aves muy vulnerables a la extinción, ya que viven la mayor parte de sus vidas en cuerpos de agua que pueden ser fácilmente afectados por actividades humanas.


El “Tobiano” se ve blanco brillante con la cabeza rodeada por un capuchón negro con la frente de color blanco; posee un copete amarillo-rojizo con un iris rojo. El dorso es grisáceo a negruzco.



SNC-27/04/25

Comentarios


bottom of page