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Invierno en Río Gallegos: aves que podemos observar en las Reservas Naturales Urbanas

26 jul
4 min de lectura

Los Guardianes del Estuario nos informan


El estuario del río Gallegos y las extensas planicies intermareales fangosas y marismas que posee, constituyen el escenario donde se reúnen anualmente miles de aves playeras migratorias, tanto los chorlos patagónicos como las especies neárticas que arriban del hemisferio norte, así como otras que son residentes, es decir especies cuya presencia es continua durante todo el año en este ecosistema y en las lagunas que integran el Sistema de Reservas Naturales Urbanas de Río Gallegos.


Los integrantes del Programa de Participación Comunitaria “Guardianes del Estuario” implementado por la Asociación Ambiente Sur, nos recuerdan las características de aves que podemos observar en las Reservas Naturales Urbanas de Río Gallegos.


Entre las migrantes patagónicas que podemos avistar en el estuario del río Gallegos (Reserva Costera Urbana), encontramos al Ostrero austral (Haematopus leucopodus). Esta especie de Ostrero habita en la costa patagónica, desde Tierra del Fuego hasta la Península Valdés, en Chubut. En temporada reproductiva su distribución se restringe a zonas más húmedas de la estepa abierta, desde Islas Malvinas, Tierra del Fuego y el sur de la Patagonia hasta el noroeste de Santa Cruz.


En el estuario es habitual observarla en las playas fangosas frente a la ciudad, en la zona de la costanera y en Punta Loyola. Se agrupan en grandes bandadas desde fines de febrero, que crecen en número durante el otoño y el invierno para luego migrar a sus sitios de reproducción. En ocasiones se le puede observar descansando en grandes concentraciones, alineados a lo largo de la costa.


La Paloma antártica (Izq.) y el Ostrero austral (Der.) son aves migratorias patagónicas que se pueden observar en la costa local durante el invierno.


Este Ostrero es un ave muy abundante y endémica de la Patagonia austral; mide 35 centímetros y es fácilmente reconocible por su largo pico de color rojo intenso, que es casi el doble del tamaño de la cabeza; la cabeza, dorso y el pecho son de un negro intenso, que contrasta con el vientre blanco, mientras que el anillo periocular es amarillo.


Esta especie es gregaria, forma parejas o grupos reducidos durante el período reproductivo. Camina lentamente y da pequeños saltitos, pero si es molestada puede correr con rapidez. Su voz, que generalmente emite en vuelo, es un fuerte sonido, bastante particular, que derivó en otro nombre común utilizado por la gente de campo: “fil-fil”. 


El Ostrero austral está categorizado como de Preocupación menor por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN), ya que tiene un amplio rango de distribución y no se han observado cambios importantes en su distribución y tamaño poblacional.


Otra de las especies que podemos avistar en invierno es la Paloma antártica (Chionis alba), un ave playera que se reproduce en Islas Subantárticas y en la Península Antártica. Al finalizar la reproducción, los adultos se dispersan y los juveniles migran hacia el norte. Se los puede observar en las Islas Malvinas y en la Patagonia. Sorprende que, a pesar de su vuelo torpe, migra sin escalas desde la Antártida hasta la costa patagónica para pasar el invierno. Se la encuentra en todo el estuario, especialmente en las playas de grava de la Isla Deseada y en donde haya desperdicios humanos.


Esta paloma mide 40 cm de largo. Es un ave rechoncha, completamente blanca. Es parecida a una paloma pero no está emparentada con ellas. Sus alas son redondeadas. Posee un pico corto y cónico, amarillento, recubierto de una vaina en la base. 


Aunque puede nadar, raramente lo hace. Se la observa en bandadas pequeñas y dispersas en colonias de aves y mamíferos marinos, donde consigue su alimento. Es muy confiada y silenciosa.


Su estado de conservación es de Preocupación menor según la UICN, debido a que el total de individuos a nivel global parece mantenerse estable.


El Flamenco austral, inconfundible por su coloración rosada, es una especie abundante y residente en el estuario del río Gallegos.


Rosada y elegante

Esbelta, rosada y elegante es el Flamenco austral (Phoenicopterus chilensis), una especie abundante y residente en el estuario local. Mide 70 cm y es inconfundible por su coloración, largo cuello y su grueso pico angulado. Se encuentra publicado en la lista roja de la UICN en la categoría de “Casi amenazada”.


El plumaje de color rosa intenso es producto de su alimentación con crustáceos. El pico es blanco rosáceo con la punta negra y muy curvado, en tanto que el cuello presenta la forma característica de “S”.


El Flamenco austral habita en lagunas, bañados y todo tipo de aguas. Es muy especializada, ya que su pico y cuello le sirven para filtrar agua, como un colador, y obtener así los microorganismos de los que se alimenta. Suele formar colonias numerosas, aunque no en el caso de nuestro estuario. En nuestra región deposita los huevos en el suelo, en nidos que semejan conos, hechos de barro. Ocasionalmente aparecen en el estuario del río Gallegos pero son más comunes en las lagunas cercanas de la ciudad. 


FB: Asociación Ambiente Sur

IG: @asociaciónambientesur

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SNC/26-07-26




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