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Aves y flora nativa: un mundo de interacciones

  • 30 nov 2025
  • 3 Min. de lectura

Estepa patagónica austral



“A partir de entonces, creyó que el sabio es aquel que nunca se aparta de los demás seres vivos, tengan o no uso de la palabra. Y en los años posteriores se esforzó largamente por aprender lo que puede aprenderse, en silencio, de la mirada de los animales, el vuelo de las aves y los grandes y pausados gestos de los árboles”. 

Un Mago de Terramar”. Úrsula K. Le Guin (1968).


En la Estepa patagónica austral podemos observar a simple vista las interacciones de distintas especies de fauna silvestre con la flora local, especialmente la nativa, que son aquellas plantas propias de cada región, adaptadas al clima y a las condiciones del suelo local. 


Los ecosistemas naturales son complejos y dinámicos. Esa complejidad se ve reflejada en redes de interacciones formadas por las innumerables relaciones que se establecen entre las especies y entre éstas y el entorno físico que habitan: un árbol hace sombra y modifica la temperatura bajo su copa; un gran mamífero puede compactar el suelo a su paso y un musgo puede afectar la humedad relativa del sustrato donde se encuentra.


Así, en la ecorregión de la Estepa patagónica austral observamos que la Loica hace nido entre los coirones; los pichones de Tero buscan alimento y utilizan la flora para camuflarse y protegerse de los depredadores; el Pinguino usa matas para armar sus nidos; el Comesebo se alimenta de los frutos del Calafate; el Cauquén hace sus nidos bien pegaditos al suelo, entre matas y arbustos que los protegen del viento constante; la Agachona chica se alimenta del Zapatito de la Virgen, ayudando a su vez a la polinización de esta flor; los Zorros y Zorrinos se agazapan entre la vegetación baja, usando su entorno como escudo natural contra el clima. Esto ocurre porque, como decíamos, todas las especies interactúan en algún grado con el ambiente físico que las rodea.


La Agachona chica se alimenta de la flor esteparia Zapatito de la Virgen, contribuyendo a su polinización, en una retroalimentación beneficiosa para ambas especies.


Cada especie de flora cumple una función vital dentro del ecosistema, proporcionando néctar, polen y semillas que sirven de alimento para la fauna autóctona, además de ser fundamentales en el proceso de evolución del suelo. De esta manera, las plantas nativas son la base de las redes tróficas o de alimentación. Esto quiere decir que, a partir de su existencia, se conforman ecosistemas enteros. 


También estarán íntimamente ligados a las plantas nativas, los más numerosos herbívoros del planeta, los insectos. Ellos serán insustituibles polinizadores de las flores de la gran mayoría de las especies de plantas existentes.


Las raíces de las plantas se asocian con bacterias y hongos y se benefician mutuamente. Así, las flores, hojas y ramas que desprenden son aprovechados por estos microorganismos y la degradación de esta materia orgánica es aprovechada por las plantas.


Las aves y su interacción con la flora 

Las interacciones entre fauna y flora no se limitan únicamente a las redes de alimentación, sino que cumplen otras funciones claves para los ecosistemas como hemos visto en los ejemplos mencionados: también se dan funciones de protección frente a los depredadores, polinización y control de poblaciones, entre otras.



¿Qué papel cumplen las aves en este juego de interdependencias? En los ecosistemas, las aves están íntimamente ligadas al ambiente en el que habitan, ya que se asocian directamente a la flora polinizando flores y dispersando frutos. En ella, además, encuentran refugio, material y soporte para construir sus nidos y, en muchos casos, las aves se transformarán en controladores naturales de las mismas plantas comiendo sus semillas y brotes. 


¿Cómo ocurren estos procesos? Polinización: Al alimentarse del néctar, las aves transportan polen entre flores, lo que permite la reproducción de las plantas y la formación de frutos y semillas, cruciales para la renovación del ecosistema; Dispersión de semillas: Las aves que consumen frutos (como las de algunos arbustos) dispersan las semillas a través de sus excrementos, lo que ayuda a colonizar nuevas áreas; Control de plagas: Algunas aves se alimentan de insectos que son perjudiciales para la vegetación y, al consumir estos insectos, ayudan a proteger la flora; Soporte de hábitat: Las plantas nativas proveen refugio, sitios de anidación y alimento para las aves, formando un ciclo de retroalimentación vital para ambos grupos.


Finalmente, conocer estas interacciones es necesario para diseñar acciones de conservación de la biodiversidad y poder predecir el comportamiento de los ecosistemas frente a los cambios ambientales y la acción del hombre. 


SNC-30/11/25


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