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Aves cantoras en el estuario del río Gallegos

  • 25 may 2025
  • 3 min de lectura

Los Guardianes del estuario te informan


“Reconocemos a un pájaro escuchando su canto, reconocemos a un humano

escuchando lo que dice”. Proverbio chino


No todas las aves cantan. Por lo menos no en el sentido que le asignamos los

humanos respecto de emitir sonidos melodiosos, con armonía. Por otra parte,

según la tesis de algunos investigadores, las aves no sólo cantarían por motivos

funcionales como marcar su territorio o los machos para atraer a las hembras para el apareamiento, sino también porque “gustan” de hacerlo.


El Laboratorio de Sistemas Dinámicos del Departamento de Física de la Facultad

de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, investiga desde la pandemia al

Chingolo y su sistema de aprendizaje del canto. Gabriel Mindlin, Director del

Laboratorio e investigador del Conicet, refiere que, de las diez mil especies de

aves que existen en el mundo, un 40% pertenece al grupo de aves oscinas, un

suborden de los paseriformes, los llamados “pájaros cantores”. (1)


Los investigadores aclaran que, si bien algunos aspectos del canto están

genéticamente condicionados, los cantos son aprendidos a través de la

interacción entre los jóvenes y adultos de la especie. Estos estudios forman

parte de la investigación en ciencia básica que analiza los paralelismos entre los

procesos de adquisición del lenguaje humano y el aprendizaje vocal en aves, que

ha permitido comprender diversos fenómenos evolutivos fascinantes.


En el estuario del río Gallegos tenemos aves que pertenecen al orden de las

paseriformes que nos sorprenden con su canto. Les compartimos en esta columna algunas de ellas: la Loica, el Chingolo y el Cabecitanegra austral.



La Loica entona un canto fuerte y melodioso durante cualquier época del año.


Cantando en el estuario

La Loica (Leistes loyca) nidifica en los pastizales alrededor del estuario, es

parcialmente migratoria y de tamaño grande, de unos 25 cm. Su aspecto es

inconfundible por el plumaje rojo bermellón del pecho, que varía en intensidad y

extensión según la época del año y del sexo. En el caso del macho es mayor y más colorido. Su larga cola le otorga una apariencia mucho más esbelta de lo que realmente es.


La Loica frecuenta la periferia de la ciudad y el estuario. Se la puede observar en

grupos de 5 a 10 individuos alimentándose en el suelo de insectos y pequeños

invertebrados o en perchas (alambrados o arbustos) prominentes, desde donde

entonan un canto fuerte y melodioso durante cualquier época del año;

también vocaliza en vuelo, sobre todo cuando se concentran en grupos. En

invierno se juntan en grandes bandadas, algunas de las cuales permanecen en la zona, mientras que el resto migra hacia el norte.


El Cabecitanegra austral suele verse en bandadas numerosas acompañado por

Chingolos.


El Chingolo (Zonotrichia capensis) es un ave muy abundante, nidificante y

residente de la ciudad de Río Gallegos. Se lo suele confundir con el Gorrión, de

quien se diferencia claramente por su collar rojo-naranjado y su semicopete. Mide 15 cm; la cara y el copete son grises; el dorso es estriado y las partes inferiores, blancuzcas.


El canto del Chingolo es muy característico: entre dos y cuatro breves notas

introductorias y un trino final. La “canción” entera dura apenas unos

segundos. Cada Chingolo tiene su propia canción y la canta toda su vida. La

especie aprende a cantar y vocalizar según su entorno.


El Cabecitanegra austral (Spinus barbatus) es un ave muy especial ya que

desarrolla melodiosos cantos y en primavera y verano canta en trinos casi

corales. Se les reconoce por su llamativa coloración amarilla y deben su nombre a la boina negra que poseen en la cabeza.

Es un ave muy pequeña, mide entre 10 y 12 cm. y presenta dimorfismo sexual. El

macho es de color general amarillo oliváceo, con alas oscuras atravesadas por

dos franjas amarillas muy notables, especialmente en vuelo. La hembra es más

apagada en su plumaje y sin presencia de boina y barba.


De hábitos gregarios, se suele ver al Cabecitanegra austral en bandadas

numerosas acompañadas por especies como el Chingolo y otras. Habita en toda

la Patagonia y es habitual verla en ambientes urbanos y periurbanos.


1) ”Si lo aprende, cante”. Pablo Taranto. Revista Nexciencia, www.nexciencia.exactas.uba.ar Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. 25 de junio.2024.

 
 
 

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