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Ambiente Sur realiza censos y monitoreos de aves playeras en estuarios santacruceños

Buscando Playeros rojizos en nuestras costas


El Playero rojizo es una especie en peligro de extinción que migra desde la tundra canadiense hasta Tierra del Fuego haciendo escala en el estuario del río Gallegos, durante la primavera y verano australes.


El Playero rojizo (Calidris canutus rufa) es una especie considerada de gran preocupación para la conservación en todo el hemisferio occidental y especialmente la subespecie rufa que llega hasta el Estuario del río Gallegos, cuyo status de conservación es “En peligro de extinción”. La población de esta subespecie ha disminuido drásticamente en los últimos veinticinco años. Durante la migración hacia el norte, muchos Playeros rojizos hacen escala en la Bahía de Delaware, EE.UU., para alimentarse de los huevos de los cangrejos herradura y engordar para el vuelo a los criaderos de la tundra canadiense. Durante los últimos 20 años, los conteos en la Bahía de Delaware han fluctuado entre 12.000 y 30.000 aves. Sin embargo, en 2021 se registraron poco menos de 7.000 individuos de Playeros rojizos en este sitio.


“Esto fue un alerta para las organizaciones que trabajan con la especie”, apunta María Luz Alsina, Coordinadora del Equipo de Conservación de Ambiente Sur.


Desde entonces, se han intensificado las acciones para conocer las causas de una eventual disminución de la población de la especie. En el invierno austral de 2021, los equipos de Ambiente Sur realizaron un censo de los denominados “sobreveraneantes”, para descartar la posibilidad de que los individuos que no se encontraban en el hemisferio norte, como es habitual en esta temporada, se hayan quedado rezagados en los sitios a los cuales migran en el hemisferio sur.


En ese contexto, la Asociación colaboró con la iniciativa dirigida por la ONG internacional Manomet, que tuvo como objetivo identificar la presencia de individuos de Playero rojizo a lo largo de la costa de la Provincia de Santa Cruz durante el pasado invierno. De ese modo, los censos de sobreveraneantes y los censos del verano y otoño australes en la Provincia de Santa Cruz así como los que se llevan adelante en otros sitios de importancia para la especie, como en Tierra del Fuego argentina y chilena, cuentan con el apoyo de Manomet como parte del espíritu colaborativo de una red que busca formar redes.


Los agentes de conservación de Ambiente Sur realizan censos y monitoreos de Playero rojizo buscando conocer las causas de una posible declinación poblacional de la especie.


Un equipo de 8 agentes de conservación de Ambiente Sur realizó los relevamientos desde el 23 al 30 de julio de 2021 en cuatro sitios costeros de la provincia de Santa Cruz, con foco en aves playeras migratorias sobreveraneantes, comenzando por la Bahía Puerto San Julián y continuando hacia el sur por los estuarios de los ríos Santa Cruz, Coyle y Gallegos. Fueron censadas otras especies de aves playeras pero no se observó a ningún individuo de Playero rojizo.


Alsina señaló que, como parte de los relevamientos de los sitios donde el Playero rojizo realiza escalas en su ruta migratoria continental, Ambiente Sur realizó un nuevo censo de la especie en los estuarios santacruceños en enero de 2022, fecha en que se avistan en nuestras costas; posteriormente, se sistematizaron los monitoreos de la especie en Río Gallegos y en Puerto San Julián, los dos ambientes donde se observaron individuos.


A partir del lunes 14 de marzo y hasta el jueves 17 de marzo de este año, se retomaron nuevamente los censos de aves playeras, específicamente buscando detectar Playeros rojizos como especie objetivo. Se relevaron el estuario del río Gallegos, el estuario del río Coyle, el estuario de Puerto Santa Cruz y la Bahía Puerto San Julián.

Alsina precisó que el objetivo específico de este amplio relevamiento es identificar individuos de Playero rojizo. “Sabemos, dijo, que es una fecha en que probablemente estén comenzando la migración hacia el hemisferio norte, por lo cual nos parece importante relevar en este momento”. Adelantó que los monitoreos continuarán.


La población de Playeros rojizos que llegan a nuestras costas, censada anualmente, ha disminuido significativamente. En el marco de la iniciativa colaborativa de Manomet, se implementan los censos en los diferentes sitios de importancia para el “Rojizo”, a fin de actualizar los datos poblacionales de la especie.



Playero rojizo: Una especie en peligro de extinción


Este ave migratoria continental vuela desde la tundra canadiense hacia Tierra del Fuego, especialmente hacia la costa atlántica de la isla y a las costas de Bahía Lomas, un humedal marino costero ubicado en el sector chileno de la Isla Grande de Tierra del Fuego, sobre el estrecho de Magallanes. Allí pasan los largos días y cortas noches del verano austral, se alimentan dos veces al día durante los dos cambios de marea y cuando los días empiezan a acortarse, “saben” que deben emprender el regreso hacia el norte, hacia el Ártico, donde pasarán el verano boreal (nuestro invierno) y se reproducirán para reiniciar su increíble migración nuevamente hacia nuestro sur, donde llegan entre octubre y noviembre.


Cuando regresan desde Tierra del Fuego hacia el norte, entre marzo y abril, nuevamente descansan y se alimentan en la costanera de Río Gallegos, del río Chico y en Punta Loyola, con el fin de aumentar su masa corporal para sobrellevar una migración de miles de kilómetros.


Entre las principales amenazas para la conservación de este ave playera está el impacto antrópico que afecta su hábitat, como el avance urbano sobre las marismas costeras, el cual en Río Gallegos se detuvo en gran medida a partir de la protección del ecosistema del Estuario con la creación de la Reserva Costera Urbana en 2004; la contaminación por la basura y, entre otras causas, la sobreeexplotación de los cangrejos herradura, de cuyos huevos se alimenta en Norteamérica.


Por supuesto, están también los predadores naturales. Los Playeros rojizos le temen al Halcón peregrino. Se ha observado que por esta razón sus músculos se adaptan para tener más oportunidad de escape ante un ataque sorpresivo de un halcón mientras están en la arena. Así, desarrollan sus músculos pectorales relativamente más grandes para ayudarlos a dar giros cerrados y repentinos en un vuelo errático en el que intentan superar con maniobras ágiles la velocidad del rapaz.

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