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Las aves migratorias patagónicas que nos visitan

El ecosistema del estuario del río Gallegos está ubicado en el extremo sudeste de la Región Patagónica continental, en la Provincia de Santa Cruz, Argentina. Se encuentra orientado de oeste a este, extendiéndose desde el paraje conocido como Güer Aike, hasta su desembocadura en el Océano Atlántico. En él también desemboca el río Chico, conformando un estuario de menor extensión pero de gran importancia para las aves. Este ambiente está protegido por dos reservas: una municipal, la Reserva Costera Urbana de Río Gallegos, y la Reserva Provincial de Aves Migratorias.


Estas reservas protegen una muestra representativa de marismas y planicies intermareales fangosas, y un ecosistema con alta riqueza en fuentes de alimento que constituye un sitio de descanso y alimentación para miles de aves playeras durante sus movimientos estacionales, así como un destino final para otras especies.




Además de las especies migratorias de larga distancia, encontramos otras aves consideradas como «migrantes australes» o de la «corriente patagónica». Entre éstas últimas hablaremos en esta ocasión del Ostrero Austral (Haematopus leucopodus), el Chorlito Doble Collar (Charadrius falklandicus), y el Chorlito Ceniciento (Pluvianellus socialis). A todas ellas es posible avistarlas en el estuario local.



El Ostrero Austral es una de las migratorias patagónicas muy abundante. Entre septiembre y noviembre, nidifica en la estepa y hasta la zona cordillerana. El Austral mide 35 centímetros y es fácilmente reconocible por su largo pico de color rojo intenso, que es casi el doble del tamaño de la cabeza. Según los niños que lo han avistado y conocido en nuestro estuario, este Ostrero tiene “ojos de limón y pico de zanahoria”, una forma práctica de reconocerlo. Por su parte, la cabeza, dorso y el pecho son de un negro intenso, que contrasta con el vientre blanco. El párpado es amarillo, sus patas son robustas y sus dedos están unidos por una membrana basal que le permite moverse con agilidad en sustratos blandos.



Esta especie es gregaria, forma parejas o grupos reducidos durante el período reproductivo y en el invierno se lo avista en grandes bandadas. Su voz, que generalmente emite en vuelo, es un fuerte sonido, bastante particular, que derivó en otro nombre común utilizado por la gente de campo “fil-fil”. En ocasiones puede observarse descansando en grandes concentraciones, alineados a lo largo de la costa.


Chorlitos patagónicos


El Chorlito Ceniciento es una especie de gran interés de conservación, considerada “rara” debido a que su población global se estima inferior a 1500 individuos. Este ave utiliza la zona del estuario durante el invierno, entre fines de marzo y principios de agosto. Se trata de una especie migratoria patagónica de aspecto muy mimético, aunque una vez localizado, es fácilmente reconocible por sus patas cortas y de color rosa intenso en adultos, semejante a una pequeña paloma. Tiene el dorso y pecho gris ceniciento y partes inferiores blancuzcas, además de un notable iris rojo.




Este chorlito tiene el hábito de alimentarse caminando en círculos sobre la orilla, usualmente en parejas o grupos familiares. Es muy agresivo durante la época reproductiva, defiende grandes extensiones de territorio alejando a otros chorlos con persecuciones y ataques directos cuando se siente invadido. A fines del verano, comienza a migrar hacia la costa de los estuarios formando grupos, habitualmente de 10 a 15 individuos pero se han observado bandadas de hasta 200 en el estuario.


Entre septiembre y enero nidifica a orillas de pequeñas lagunas salobres de la estepa, por lo general sólo a metros de la máxima línea de agua. Construye un nido muy básico y generalmente cría con éxito solamente un pichón.




Por su parte, el Chorlo de doble collar es de tamaño pequeño (17-19 cm), tiene el pico negro y corto, patas negras, cara y frente blancas con banda frontal negra que se extiende por detrás de los ojos. El resto de la cabeza y el dorso del cuello son de color canela rojizo. Las demás partes dorsales son de color pardo, con las partes inferiores blancas con dos evidentes bandas pectorales negras. En invierno, el canela rojizo es reemplazado por gris y el negro de las fajas pectorales se torna también grisáceo. En vuelo emite un característico “pit-pit-pit”. Cuando la marea asciende y cubre los sectores donde se alimenta, corretea o descansa en las marismas o pastizales costeros.


Nidifica entre septiembre y noviembre. Construye sus nidos en el suelo con guijarros y algunas ramitas, de manera poco elaborada y mimetizados perfectamente con el ambiente. Los nidos y huevos quedan así camuflados entre las pequeñas piedras de la costa. Ponen 3-4 huevos color ocre o pardo, con manchitas más oscuras. Nidifica a lo largo de la costa y también a orillas de lagunas en la estepa.

Como parte de las acciones de recaudación de fondos que permiten sostener los proyectos de conservación de aves playeras, la Asociación Ambiente Sur lanzó a la venta remeras estampadas con dibujos de estas tres aves playeras patagónicas. Las ilustraciones son creaciones originales de la artista plástica y miembro del equipo de la ong, Profesora Luciana Rodríguez, que se suman a la edición anterior, con ilustración del macá tobiano. Las mismas están disponibles para todo aquel que quiera colaborar en el Centro de Interpretación “Estuario del río Gallegos”, ubicado en Carlos Gardel 389 de Río Gallegos.




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