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Aves playeras: ¿Cómo construyen sus nidos?

  • 28 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Los Guardianes del Estuario te informan


Las aves playeras suelen anidar sobre el suelo, lo que las convierte en vulnerables a los depredadores durante la época de cría. Muchas de las adaptaciones de los huevos y lugares de nidificación les permiten camuflarse con su entorno e incubar sus huevos sin ser vistas.


Desde el Programa de Participación Comunitaria “Guardianes del Estuario” creado por Ambiente Sur, informan que los pichones de las playeras son nidífugos, es decir, abandonan el nido rápidamente para seguir a sus padres en busca de alimento. Ante el peligro, se esconden mientras los adultos tratan de disuadir a los posibles predadores alejándose de los pichones.


Compararemos las características de los nidos de algunas de las aves que nidifican en proximidades de la ciudad.


El Tero (Vanellus chilensis) nidifica en el suelo en praderas, áreas rurales, parques y orillas de humedales. Construye un nido expuesto, poco elaborado, que consiste en una ligera excavación bordeada de palitos, pastos  y tallos de yuyos. Pone cuatro huevos de color pardo con manchas negruzcas que nacen entre 24 y 36 días. 


Es un ave muy cuidadosa del nido y sus pichones. Realiza ceremonias de distracción que consisten en agacharse en distintos lugares lejos del nido y de los pichones o simula estar herido. Con este fin, a veces emprende vuelos rasantes sobre los extraños.


El Tero puede atacar a perros y otros animales cuando está con nido o pichones. Se lo ha visto enfrentar a vacas y ovejas que se aproximan al nido. Los pichones son depredados por los Caranchos y Chimangos. Los huevos suelen ser destruidos por personas y los pichones llevados como mascotas.

El Tero (Izq.) y el Chorlito ceniciento (Der.) construyen nidos muy básicos en el suelo, donde se camuflan para evitar predadores.


Por su parte, el Chorlito ceniciento (Pluvianellus socialis) nidifica a orillas de pequeñas lagunas de la estepa, por lo general a sólo metros de la máxima línea de agua. El nido que construye es también muy básico y lo hace sobre un sustrato de pequeñas piedras o piedras mezcladas con barro, sin materiales aislantes. 


La puesta consiste en 1 a 2 huevos, y en una temporada la misma pareja puede realizar nuevas puestas hasta en tres ocasiones. Los polluelos son alimentados por sus padres, quienes acarrean comida y también regurgitan una solución desde el buche, un compartimiento inusual entre chorlos. Habitualmente, logra criar sólo un pichón. 


En Argentina, la temporada reproductiva inicia al descongelarse las lagunas a principios de agosto, extendiéndose hasta marzo y abril.



El Macá tobiano se distingue por construir el nido sobre una planta acuática, la Vinagrilla, en las lagunas de la estepa santacruceña.


Nidos sobre el agua 

Por su parte, el Macá tobiano (Podiceps gallardoi), una especie emblemática y endémica de la Provincia de Santa Cruz, tiene particularidades en su nidificación que la diferencian de las especies antes mencionadas.


El Macá tobiano comienza durante los meses de agosto y septiembre su migración de la costa a las mesetas de altura ubicadas al noroeste de Santa Cruz. A partir de noviembre, comienza el período reproductivo y se extiende hasta abril. Durante esta época vive en lagos y lagunas de las mesetas patagónicas que se encuentran por encima de los 700 msnm.


En las lagunas, se alimenta, busca y corteja a su pareja y luego comienza con la construcción de su nido flotante, para lo que utiliza una planta acuática llamada localmente Vinagrilla. El nido es construido por ambos y luego la hembra pone dos huevos, de los que generalmente cría sólo un pichón.

Estas aves realizan un cortejo espectacular a la vista, ya que sus colores y movimientos son muy llamativos y, si hacemos silencio, escucharemos su canto inconfundible. En sus movimientos, inclinan la cabeza hacia atrás y unen sus cuellos formando una imagen similar a un corazón.


SNC-28/09/25


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