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Aves migratorias que llegan desde la Antártida

La Reserva Costera Urbana (R.C.U.) de Río Gallegos “protege una muestra representativa de marismas y planicies intermareales fangosas. Además, entre una de sus importantes funciones como sistema natural, resulta un lugar con alta riqueza en fuentes de alimento que constituye un sitio de descanso y alimentación para miles de aves playeras durante sus movimientos estacionales, así como un destino final para otras especies” , consigna la Guía de la Naturaleza editada por la Asociación Ambiente Sur. (1)



Así, los movimientos estacionales de estas aves, las migrantes patagónicas y las hemisféricas, pueblan el paisaje costero de nuestra ciudad de diferentes especies según la época del año. Ya hemos desarrollado aquí las características de algunas de las especies que nos visitan en invierno y continuaremos con éstas, pero en este caso describiendo a dos particulares visitantes dado que migran entre las Islas antárticas, la Antártida y el continente.



El Petrel Gigante Común (Macronectes giganteus) es el ave más grande que podemos ver en el estuario, mide aproximadamente 87 cm y con las alas desplegadas llega a alcanzar casi los dos metros. En la actualidad, en cuanto a su situación de conservación se encuentra en la categoría de “preocupación menor” de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y en la categoría de “vulnerable” según la República Argentina.



Los ejemplares que se observan en la zona son generalmente juveniles, cuyo plumaje es completamente negro apizarrado y con un notable pico de color marfil a verdoso. Los adultos van mudando progresivamente hacia un gris blancuzco, comenzando por la cabeza y extendiéndose luego hacia el pecho y resto del cuerpo. Sólo podría ser confundido con el Petrel Gigante Oscuro (Macronectes halli) de quien difiere por la ausencia de una mancha roja en el pico (observable únicamente a corta distancia) y cuya presencia en la zona es de carácter accidental.




El petrel gigante ha sido observado planeando sobre el agua y la costa, moviendo sus alas lentamente o descansando asentado en el mar. Se alimenta posándose en la superficie del agua o sumergiéndose hasta un par de metros para capturar todo tipo de presas o desechos de barcos pesqueros. En ocasiones, aprovecha animales muertos, actuando como carroñero y también preda sobre otros animales vivos. Es muy agresivo cuando debe defender su alimento. Permanece casi toda su vida en el mar, a excepción de las escasas ocasiones en que se acerca a tierra para alimentarse o cuando nidifica.



No nidifica en la zona, lo hace en islas oceánicas libres de predadores terrestres. Los ejemplares del estuario probablemente provienen de las colonias de las Islas Georgias y Malvinas, la Antártida y de las islas cercanas a las costas de Chubut.



La paloma antártica


La Paloma Antártica (Chionis alba) es un ave carroñera que habita en las regiones subantárticas de América del Sur, así como en la Península Antártica. No pertenece a la familia de las palomas. Se la denomina así sólo por el gran parecido, sin dejar de ser un pariente cercano. No es una especie en peligro de extinción, manteniendo buena conservación de las poblaciones.




Este ave mide 35 cm, es robusta; totalmente blanca con pico corto y grueso, de color rosado con punta negra. Los machos son levemente más grandes que las hembras, aunque la diferencia es imperceptible si no es vista la pareja en conjunto. En vuelos cortos parece torpe, con las patas colgando, pero cuando se desplaza sobre mar abierto vuela más enérgicamente y repliega sus patas.


Vive en las costas rocosas de la Península Antártica, Islas Malvinas e islas subantárticas. También se la puede ver en las costas patagónicas, como es el caso del estuario del río Gallegos, e incluso se han reportado avistajes en las islas de Torres y de Castillo Grande en la costa atlántica de Uruguay.


Se alimenta sobre todo de carroña, huevos y desperdicios. Suele visitar colonias de focas, pingüinos, cormoranes y otras especies con el fin de robar comida y huevos. Se la suele ver también en las inmediaciones de bases antárticas, en los puertos pesqueros o en las playas, en busca de desperdicios y restos de comida.

La Paloma Antártica es muy confiada, se la encuentra solitaria o en grupos dispersos, camina muy lento o corre dando saltitos. Por lo general se la ve parada quieta sobre alguna piedra.




Nidifica exclusivamente en la Antártida e islas aledañas, entre las rocas cerca de la costa. El nido es una depresión en el suelo rodeada por pastos y otras plantas, donde deposita tres huevos blancos con manchas y salpicados de pardo oscuro. Los pichones son alimentados por ambos padres hasta que aprenden a volar. Se reproduce en la Antártida e Islas del Atlántico Sur como: Georgias, Sandwich, Orcadas y Shetland; en el invierno migra al norte por la costa, cuando es posible avistarla en las costas del estuario, y llega hasta Uruguay y sur de Brasil; se la ve también en Chile.



  1. “Guía de la Naturaleza de la Reserva Costera Urbana de la ciudad de Río Gallegos”. Martina Mc Namara, Santiago Imberti, Carlos Albrieu y Silvia Ferrari. Asociación Ambiente Sur. Río Gallegos. 2008


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